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  • alfredolopezj

Un Land Rover a la medida de un adiós



Fanático de los carruajes y de la tecnologías en torno a las ruedas, el mismo Felipe de Edimburgo participó en el diseño y eligió este Land Rover para que lo trasladara en el día de su funeral.





El auto fúnebre que trasladó al Duque de Edimburgo a la bóveda real del Castillo de Windsor fue diseñado por el mismo príncipe antes de morir, un modelo que unía modernidad, resistencia y, sobre todo, una enorme fuerza para avanzar por caminos difíciles.

El Land Rover Td5 Defender personalizado refleja muchos de los valores personales del Duque de Edimburgo: icónico, resistente, británico y excepcionalmente duradero. También, según los expertos en automóviles, se trata de una máquina algo rudimentaria y obstinada. Con muchas referencias a un auto militar de época, está provisto de neumáticos Goodyear G90 y llantas Wolf.

Felipe de Edimburgo comenzó a trabajar en el diseño junto a los equipos profesionales de Land Rover en el 2003 a los 82 años. Fue cuando solicitó la pintura verde oliva militar y ejes especiales para sostener el ataúd en tránsito. Luego continuó supervisando el proyecto hasta el 2019.

Los deportes extremos, la vida al aire libre y un inclaudicable amor por la naturaleza, marcaron el espíritu del noble de origen danés y griego, algo que además siempre inculcó en su familia casi como un patrón genético.



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